La hormiga y la nieve

Una vez una hormiga fue al campo y quedó presa en un poco de nieve. Entonces dijo a la nieve:

- Oh nieve, ¿eres tan valiente que prendes mi pie?

La nieve contestó:

- Yo soy tan valiente, pero el Sol me derrite.

Ella fue al Sol y dijo:

- Oh Sol, ¿eres tan valiente que derrites a la nieve que prende mi pie?

El Sol contestó:

- Yo soy tan valiente, pero la nube me esconde.

Ella fue a la nube y dijo:

- Oh nube, ¿eres tan valiente que escondes al Sol, el Sol que derrite la nieve, la nieve que prende mi pie?

La nube contestó:

- Yo soy tan fuerte pero el viento me deshace.

Ella fue al viento:

- Oh viento, ¿eres tan valiente que deshaces Ia nube, la nube que esconde al Sol, el Sol que derrite la nieve, la nieve que prende mi pie?

El viento contestó:

- Yo soy tan valiente pero la pared me hace parar.

Ella fue a la pared:

- Oh pared, ¿eres tan valiente que paras al viento, el viento que deshace la nube, la nube que esconde al Sol, el Sol que derrite la nieve, la nieve que prende mi pie?

- Yo soy tan valiente, pero el ratón me agujerea - contestó Ia pared.

Fue al ratón:

- Oh ratón, ¿eres tan valiente que agujereas la pared, la pared que para el viento, el viento que deshace la nube, la nube que esconde al Sol, el Sol que derrite la nieve, la nieve que prende mi pie?

- Soy valiente pero un gato me come.

Se dirigió al gato:

- Oh gato, ¿eres tan valiente que comes al ratón, el ratón que agujerea la pared, la pared que para el viento, el viento que deshace la nube, la nube que esconde al Sol, el Sol que derrite la nieve, la nieve que prende mi pie?

- Soy valiente pero el perro me pega.

 Al perro:

- Oh perro, ¿eres tan valiente que pegas al gato, el gato que come al ratón, el ratón que agujerea Ia pared, la pared que para el viento, el viento que deshace la nube, la nube que esconde al Sol, el Sol que derrite la nieve, la nieve que prende mi pie?

- Soy valiente pero el leopardo me devora.

Fue la hormiga al leopardo y le dijo:

- Oh leopardo, ¿eres tan valiente que devoras al perro, el perro que pega al gato, el gato que come al ratón, el ratón que agujerea la pared, Ia pared que para el viento, el viento que deshace la nube, Ia nube que esconde al Sol, el Sol que derrite la nieve, la nieve que prende mi pie?

- Yo soy tan valiente pero el hombre me mata.

Se dirigió entonces al hombre:

- Oh hombre, ¿eres tan valiente que matas al leopardo, el leopardo que devora al perro, el perro que pega al gato, el gato que come al ratón, el ratón que agujerea la pared, Ia pared que para el viento, el viento que deshace la nube, la nube que esconde al Sol, el Sol que derrite la nieve, la nieve que prende mi pie?

- Yo soy valiente, pero Dios me acaba.

La hormiga le habló a Dios:

- Oh Dios, ¿eres tan valiente que acabas con el hombre, el hombre que mata al leopardo, el leopardo que devora al perro, el perro que pega al gato, el gato que come al ratón, el ratón que agujerea la pared, la pared que para el viento, el viento que deshace la nube, la nube que esconde al Sol, el Sol que derrite la nieve?

Dios la escuchó atentamente, y cuando la hormiguita terminó su larga retahíla, le dijo con voz serena:

- Hormiguita, ve y trabaja.

 

Y desde entonces la hormiga trabaja y trabaja, acarreando hacia su hormiguero alimento para sí y para los suyos.

Se sugiere ver: El ratón que se transformó en niña

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