La olla mágica

Pedro de Urdemales no sabía cómo obtener dinero sin trabajar; entonces se le ocurrió poner a la orilla de un camino una oIIa. Le puso lumbre y agua y empezó a hervir; Iuego colocó muchas hojas alrededor, de manera que no se veía el fuego.

Pasaron unos arrieros y preguntaron cómo era que el agua hervía sin lumbre.

-¡Ah! -dijo Pedro-. Es que mi olla es de mágica.

Los arrieros, maravillados, dijeron:

- Véndenos tu ollita.

- No, si vale mucho.

Así los tuvo bastante tiempo, hasta que, después de mucho discutir, la vendió a muy buen precio.

Los arrieros se fueron muy contentos. Tan pronto como necesitaron poner a cocer la carne, nada más Ie echaron agua a la olla y esperaron a que hirviera; pero el milagro nunca ocurrió.

Entonces se dieron cuenta de que Pedro los había engañado.

  • Wix Facebook page
  • Instagram Social Icon
This site was designed with the
.com
website builder. Create your website today.
Start Now