Yóii, el padre de los frutos y los peces

Así como se comportan los pichones cuando tienen hambre, del mismo modo hacían unos hijos con su padre, un viejo llamado Yóii. Tanto pían los pájaros que el padre sale desesperado a buscarles gusanos aunque esté lloviendo fuerte; así también le pedían  comida los chiquitos al viejo Yóii… pero no había alimentos, todo se había acabado en la tierra.

Entonces el viejo llamó al mayor de los pequeños y le dijo:

- Ustedes deben matarme para que puedan comer todos.

Los hijos no querían hacerlo, pero él les explicó:

- Ustedes me matan. Luego deben asarme hasta que esté bien seco. Después me pilan con un palo fino. Al estar bien pilado, me arrojan sobre la tierra, como cuando se siembra. También deben echarme en los ríos, en los lagos y en las lagunas.

Los hijos hicieron lo que el padre dijo. Cuando estuvo bien pilado, buscaron una caña hueca. Se metieron en la boca un poco de harina de padre y lo soplaron sobre la tierra. Aquí nació una mata de piña, allá una mata de huama, a un lado unas matas de ajíes, al otro maíz, más adelante auyamas, yames, caimarones, plátanos, y todas las plantas que comen los indios.

Los hijos fueron a las lagunos, los lagos y los ríos. De igual manera echaron la harina de padre, y nacieron las sardinas y los peces.

Entonces se escucho la voz del viejo Yóii:

- Aquí tienen comida para toda la vida

Y los hijos vivieron contentos.

Se sugiere ver: Mitos de Creación

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