La zorra y el avestruz

Una zorra que tenía mucha hambre se encontró con un avestruz, pero como no lo podía comer así como así, inventó la forma en que podría hacerlo. Lo miró de pies a cabeza, y al verlo descalzo dijo:

- Vea compadre, venga mañana a casa que le voy a hacer un lindo calzadito.

- Está bien, comadre – contestó el avestruz.

La zorra se buscó una garra de cuero, la puso al agua a remojar para ablandarla y con eso hacer el calzado. Al día siguiente, de mañana, se presentó el avestruz a la comadre zorra, quien lo recibió con mucha atención y le dijo:

- Venga, compadre, ponga el pie aquí para tomarle la medida.

Así hizo, y la zorra redondeó bien el cuero en forma de plantillas, le hizo unos agujeros donde puso unos tientos con los que abrochó el cuero en las patas del avestruz, y le dijo:

- Pónganse al sol, compadre, para que se le sequen los zapatos.

El avestruz  se acostó al sol y, una hora después, el cuero seco se encogió y aprisionó sus patas. Cuando creyó oportuno, la zorra se presentó y lo mandó levantarse, pero el avestruz no pudo. Se caía a uno y otro lado, golpeándose. La zorra se ofreció para ayudarlo, pero en vez de ayudar, le dio muerte estrangulándolo y comióselo después.

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